EN TANTO....en algún lugar
Lic. Diana Braceras



"El síntoma es una manera de gozar del inconsciente"...la enfermedad puede ser otra.

        En los inolvidables comics de la infancia, las historietas comenzaban con una serie de acontecimientos más o menos relevantes que transcurrían en los primeros cuadros hasta que...aparecía una inquietante leyenda de pocas palabras, algo así:

En tanto...o...En otro lugar de la ciudad...

        Uno sabía que de lo que ocurriera allí, dependería el nudo de la historia y las alternativas del desenlace; mejor dicho:
        De la intersección de esos dos planos resultaba la trama dramática del relato o el desencadenamiento de una tragedia.
        Esta división en un espacio real del acontecer y otro virtual que soportaba el peso intencional de los planes de un "malvado oportunista", un "vengador memorioso" o un "enemigo ignorado"(hay múltiples variantes)...inclinaba hacia el suspenso una historia que tal vez comenzaba en un claro día de primavera con un inocente y desprevenido protagonista ajeno a lo que...mientras tanto...ocurría en otro escenario lejano pero íntimamente ligado a su destino.

"El síntoma neurótico afecta el cuerpo imaginario"...la enfermedad compromete al organismo.

        Sigmund Freud, en su apartado: "Los que fracasan al triunfar"(1), da cuenta de lo que el inconsciente es capaz de hacer con un éxito, merecido o azaroso:
        Un ascenso prestigioso puede desencadenar una psicosis, sacarse la lotería puede precipitar la depresión, cumplir determinado deseo, llevar a la muerte. Nótese que no se afirma que el irrefutable "triunfo" haya sido "causado" por el trabajo del inconsciente, sino lo que a partir de allí sucede: la deriva fatal hacia el fracaso, el sufrimiento, la pérdida.
        De la misma forma, la participación del inconsciente sobre los procesos propios del organismo, no implican una relación de causalidad, pero tienen toda su importancia decisiva en lo que deriva de ello. Es decir, se materializarán en efectos a favor o en contra del acontecimiento en el plano orgánico, según el "mientras tanto" de la otra escena, la del inconsciente.

        Si con un triunfo, el sujeto del inconsciente puede llevar a alguien al fracaso, a la angustia, a la muerte, haciéndolo devenir contra sí mismo; cuanto más vulnerable se presentará la ocasión de una enfermedad para explotar la capacidad de sufrimiento y satisfacción siempre densamente riesgosa de la pulsión de muerte.

        Son tan ajenos al yo, a la conciencia del ser humano los mandatos de goce masoquista que llevan a lo peor las opciones de vida, que Freud los ubica en lugares inaccesibles a la lógica de la conciencia, en instancias psíquicas refractarias a la reflexión y vedadas al autoconocimiento.
        La pertinencia a esos extra-ordinarios mundos paradojales se delata por la tenaz resistencia a su acceso e influencia, caracterizando la viscosidad de esa intencionalidad desconocida para el sujeto de la conciencia. En la clínica psicoanalítica se discriminan diferentes instancias psíquicas, comprometidas inconscientemente en el sufrimiento y en la capacidad de enfermar del sujeto, que resisten con tenacidad los intentos de curación como:


        Hasta la obstaculización misma de la relación transferencial con el médico tratante, puede estar al servicio de mantener el dolor, la enfermedad, la continuidad de las complicaciones orgánicas.

        La enfermedad, como huésped maligno que irrumpe en la homeostasis del cuerpo, tiene complicadísimos, variados y múltiples sistemas de control, defensa, desactivación, aún de remisión; posibilitados por la naturaleza misma de las funciones de defensa del organismo. En este sentido, la medicina también provee afortunadamente en muchos casos, refuerzos complementarios o decisivas intervenciones desde la técnica y la ciencia...Este es un campo de batalla de cuyas alternativas el paciente es conciente por experiencia directa o gracias a la información del médico: es el escenario más o menos cotidiano del protagonista de la historia.

        Pero...mientras tanto...en otro lugar desconocido tanto para el enfermo como para los médicos, se está cocinando en la "caldera de las pulsiones" y según las determinaciones inconscientes del sujeto, lo que de esa oportunidad de fracasar resultará.

        El material que se analiza, obviamente, no es la enfermedad orgánica, esta es una categoría de la medicina, son los pensamientos pre-concientes que se asocian a los deseos reprimidos, y a diferentes productos de las fuerzas psíquicas en pugna, que la interpretación logra revelar o el recorrido lógico construir, para posibilitar su elaboración por parte del sujeto, ahora advertido.

        El psicoanálisis opera descifrando lo que los personajes del mundo de la conciencia no saben, mejora la posición subjetiva para sacar el mejor partido de la pulsión de vida y del deseo que pueda realizarse en su camino por la vía de la vida y acota el espacio estructuralmente ineliminable del lobby pulsional que opera hacia la muerte.




  1. Sigmund Freud, "Los que fracasan al triunfar" en Varios tipos de carácter descubiertos en la labor analítica (1916), Obras Completas, Editorial Biblioteca Nueva, 1973, Tomo III, pág. 2416.