La grasa o la vida. La dieta como factor terapéutico y el alma en orsai

Lic. Diana Braceras
Psicoanalista, Equipo Interdisciplinario de Oncología
Correo electrónico: braceras@cancerteam.com.ar


"Madera"
Ilustra: Guillermo Poggioli
        La investigación clínica (1), según aceptables estándares de rigurosidad estadística, demostró recientemente que la reducción en el consumo de grasas en la dieta, es favorable en la evolución del paciente que fue tratado médicamente a partir del diagnóstico de cáncer de mama en sus etapas tempranas: cuando se halla localizado y sin evidencia de metástasis.
        La conclusión del ensayo es que la dieta restrictiva en grasas como elemento terapéutico adicional, mejora la sobrevida libre de recaída en pacientes post-menopáusicas.
        ¿En qué consistió la intervención terapéutica en el grupo de pacientes que demostró los beneficios de la dieta?
        Se realizaron ocho sesiones de "consejo" nutricional, llevado a cabo por nutricionistas expertos(as), con un entrenamiento centralizado al respecto, más contactos a demanda, y seguimiento clínico: el riesgo de tener una recaída del cáncer de mama fue 24% menor en el grupo asignado a la dieta. Ver: "Una dieta reducida en grasas mejora el curso clínico en mujeres con cáncer de mama" Comenta: Dr. Pedro M. Politi.

        El comentario pone en evidencia que la ventaja que ofrecería entonces, el cambio de pautas en la alimentación, resulta ser proporcionalmente tan importante como recurso terapéutico, como lo es la terapia hormonal y la quimioterapia post-operatoria, y evidentemente, sin los riesgos, costos ni efectos secundarios indeseables propios del uso de estas drogas. La tentación pasa por rendirnos al entusiasmo y dejar el análisis aquí... elegimos no correr tampoco este riesgo.

        ¿Serán los dieciocho gramos diarios más de grasa que consumieron en promedio el grupo control de pacientes (es decir las que no fueron asignadas a la dieta), los responsables de la reaparición del cáncer?
        ¿Se trata de la grasa o la vida?
        Si hay una cosa grata al pensamiento médico, además de saber que hay un medicamento eficaz para mejorar las cosas, es que su recomendación terapéutica no tiene nada que ver con el sujeto, con aquello que exceda la explicación químico-física de los fenómenos.
        El saber referencial de la ciencia médica dará cuenta entonces, de los mecanismos metabólicos y los cambios celulares ligados al consumo de grasas, en su incidencia respecto de las enfermedades neoplásicas. Nosotros, los psicoanalistas, tenemos que dar cuenta del mejor pronóstico, en términos de la subjetividad.


Modificación de la distribución de la libido consecutiva a la modificación del yo *

        El concepto, de narcisismo, introducido por Freud en la teoría psicoanalítica, en 1914 (2), nos puede guiar en esta aproximación al cuerpo, desde una dimensión distinta de la médica, pero eficiente para producir efectos reales en la vida de las personas.
        "Todos sabemos y lo consideramos natural, que el individuo aquejado de un dolor o un malestar orgánico cesa de interesarse por el mundo exterior, en cuanto no tiene relación con su dolencia. Una observación más detenida nos muestra que también retira de sus objetos eróticos el interés libidinoso, cesando así de amar mientras sufre. La vulgaridad de este hecho no debe impedirnos darle una expresión en los términos de la teoría de la libido. Diremos, pues, que el enfermo retrae a su yo sus cargas de libido para destacarlas de nuevo a su curación.
'Concentrándose está su alma', dice Wilhelm Busch del poeta con dolor de muelas, 'en el estrecho hoyo de su molar'. [ ] Esta desaparición de toda disposición amorosa, por intensa que sea, ante un dolor físico, y su repentina sustitución por la más completa indiferencia, han sido también muy explotadas como fuentes de comicidad." (3)
        Freud concluye que, tanto la enfermedad material de los órganos, como la intensificación o disminución de la erogeneidad en una determinada parte del cuerpo, pueden acarrear una alteración de la carga de libido en el yo.
        "Un intenso egoísmo protege contra la enfermedad; pero, al fin y al cabo, hemos de comenzar a amar para no enfermar y enfermamos en cuanto una frustración nos impide amar. Esto sigue en algo a los versos de Heine acerca de una descripción que hace de la psicogénesis de la Creación: (dice Dios) 'La enfermedad fue sin lugar a dudas la causa final de toda la urgencia por crear. Al crear yo me puedo mejorar, creando me pongo sano'. " (4)
        Lo curioso es que, según muestra la clínica psicoanalítica, el estancamiento libidinal, puede provocar "un proceso de curación que se nos impone como enfermedad". Una distribución "enfermiza" de la energía vital, puede retornar del mundo exterior, replegándose en el yo, es decir retirando todo el "interés libidinal" de los objetos que antes concentraban la atención del sujeto: deja de circular la libido replegándose al mismo lugar desde donde partió en las primeras fases de su organización: el propio cuerpo. El detenimiento del deseo consecutivo es un observable.
        ¿Puede pensarse también la actividad tumoral como una creación para intentar sanar de dolencias intangibles, no registrables en imágenes de tomógrafos ni resonancias magnéticas? Los pacientes hablan muchas veces de un "otro cáncer". Freud sitúa el beneficio primario de la enfermedad en el desplazamiento de los problemas personales al terreno del cuerpo, concentrando el interés de allí en más, la enfermedad y no el conflicto o el penar de la vida de relación. El dolor siempre tiene que ver con el amor. Al fin y al cabo.
        Ya lo dice el tango en letra de uno de sus poetas más profundos: Homero Expósito.

"Primero hay que saber sufrir,
Después amar, después partir
Y, al fin, andar sin pensamientos.
Perfume de naranjo en flor,
Promesas vanas de un amor
Que se escaparon con el viento." (5)


        ¿Cómo es que llegamos al amor y sus pesares, partiendo de las pautas alimenticias que mejoran la sobrevida libre de enfermedad de las pacientes tratadas de cáncer de mama?
        Por el narcisismo: investimiento libidinal (sexual) de la imagen del yo. El Yo, como instancia psíquica se constituye tempranamente (en el primer año de vida) por un acto psíquico que consiste en identificarse con la imagen del propio cuerpo.(6) Antes de la unidad yoica, la satisfacción de la libido es autoerótica, es decir consiste en la consecución de placer de un órgano por sí mismo, normalmente la energía sexual que parte del cuerpo va a investir otros objetos: el propio cuerpo, como imagen será para toda la vida uno de esos objetos con los que se establece una intensa relación sentimental, donde el amor y el odio, se encarnizan. Desde esta posición "narcisista", la libido irá incluyendo como los pseudópodos de una ameba, otros objetos de amor , conservando cierta capacidad de reversibilidad, es decir, parte de la energía invertida en las relaciones con objetos del mundo, puede retornar al yo y aún más atrás, al autoerotismo. La satisfacción de la pulsión oral involucrada en la actividad alimenticia, constituye el primer movimiento libidinal para procurarse satisfacción autoerótica. Por eso el "pecho", como objeto pulsional del que se obtiene el placer que acompaña la nutrición, representa el vínculo primario con el primer objeto amoroso: la madre.
        Toda intervención sobre las pautas de alimentación, directa o indirectamente toca un punto sensible de la estructura psíquica, relacionado con la satisfacción pulsional y el recorrido de la energía sexual, que el psicoanálisis conceptualizó como libido.
        Este narcisismo primario, previo a la unidad que nos provee la imagen del cuerpo identificado al yo (Yo soy ese que está en el espejo), representa un espacio de omnipotencia, fundamentalmente sostenido por el narcisismo de los padres, quienes suelen atribuir al niño, objeto de sus cuidados amorosos, todas las perfecciones, fuente de lo que más tarde desarrollará como autoestima.
        Si el proceso de enfermedad y tratamiento de una afección orgánica, implica, una retracción de la libido al yo, es decir aquella instancia sostenida en la representación de la imagen especular del propio cuerpo, toda modificación del cuerpo, en lo real, en lo simbólico o a nivel de la imagen, acarreará un cambio en la distribución de la libido. La posibilidad de reconectarse con el mundo, retomar relaciones, calibrar la propia relación consigo mismo, dependerá de la nueva distribución de la energía que se logre, luego de la irrupción de la enfermedad y del tratamiento.

Me quiero mucho... poquito...nada

        La autoestima es una expresión de la magnitud del yo.
        "Todo lo que una persona posee o logra, cada residuo del sentimiento de la primitiva omnipotencia confirmado por su experiencia, ayuda a incrementar su autoestimación. [] El que ama pierde, por así decirlo, una parte de su narcisismo, y solo puede compensarla siendo amado. ..La percepción de la impotencia, de la imposibilidad de amar, a causa de perturbaciones físicas, o anímicas, disminuye extraordinariamente la autoestimación." (7)
        Así se entiende que el amor no correspondido o engañado, (Amor desolado, para dar el nombre de otro tango), tiene un efecto de aniquilamento subjetivo y a la vez, su residuo, una vez desasido del amargo objeto del sufrimiento, es la incapacidad de amar, la sensación de impotencia para establecer nuevos lazos libidinales con otros objetos amables:

"Uno va arrastrándose entre espinas,
y en su afán de dar su amor
sufre y se destroza, hasta entender
que uno se ha quedao sin corazón.
Precio de castigo que uno entrega
Por un beso que no llega
O un amor que lo engañó;
Vacío ya de amar y de llorar
Tanta traición... " (8)


        Después de esas visitas por el infierno, pareciera que la vida tiene que reconstruirse tramo a tramo, lograr concentrar nuevamente la energía en esa imagen empobrecida de sí mismo, reconocerse en un objeto amable merecedor de la autoestima vapuleada - el propio yo -, hacerlo objeto de cuidados, regresar al desafío de proveerse una buena imagen más o menos coincidente con los ideales estéticos de la época. En nuestro caso, el cuerpo esbelto, sin adiposidades, lo más delgado posible, ofrece mejor imagen y se torna más "amable", que el otrora cuerpo saludable, con algunos kilos de grasa de reserva.
        ¿Qué puede significar a nivel subjetivo, el cambio de pautas alimenticias por la asignación de una dieta hipocalórica?
        En primer lugar, el deseo de otro, el médico o el equipo tratante, que, más allá del tratamiento de la enfermedad, conduce al paciente a un retorno al interés narcisístico por el propio cuerpo, el cuidado de la imagen, de la salud en términos futuros: la expectación de vida disfrutable después de un cáncer. La libido es invitada a dejar 'el hueco' del organismo y a investir de nuevo un yo narcisísticamente herido, por la enfermedad, por el tratamiento, tal vez y muy probablemente, por la vida. Hay que tener en cuenta que para que el cuerpo se constituya como objeto libidinal, hubo otro que lo sostenía, con su presencia, con su palabra y con su propia libido.
        En segundo lugar, el cumplimiento de ideales es una de las fuentes de autoestima: el peso ideal, el cumplimiento de la pescripción, el logro de la meta, realimenta la sensación de poder, justamente luego de un período de máxima dependencia a los avatares anónimos del organismo.
        Por último, y tratándose del género femenino, la capacidad de generar deseo, una mejor posición respecto de los parámetros de belleza y de atracción de lazos amorosos, tienen una relación especial con el propio cuerpo y su investidura libidinal propia.
        Sigmund Freud lo sintetiza así:

"La evolución del yo consiste en un alejamiento del narcisismo primario y crea una intensa tendencia a conquistarlo de nuevo. Este alejamiento sucede por medio del desplazamiento de la libido sobre un yo ideal impuesto desde el exterior, y la satisfacción es proporcionada por el cumplimiento de este ideal.
Simultáneamente ha destacado el yo las cargas libidinosas de objeto. Se ha empobrecido a favor de estas cargas, así como del yo ideal, y se enriquece de nuevo por las satisfacciones logradas en los objetos y por el cumplimiento del ideal.
Una parte de la autoestima es primaria: el residuo del narcisismo infantil; otra procede de la omnipotencia confirmada por la experiencia (del cumplimiento del ideal); y una tercera de la satisfacción de la libido objetal." (9)

        El recorte de los datos que los ensayos clínicos realizan, con la ilusión de excluir de esa forma la subjetividad, comprometida en los resultados que obtienen en base a hipótesis verificables, no permiten deducir del estudio realizado, nuestras propias hipótesis. Ver: "Ensayos clínicos de angaú" . Pero... la clínica psicoanalítica con pacientes oncológicos o no, da cuenta de ciertos trayectos de la vida donde el cuerpo, el deseo, el amor, y la satisfacción libidinal juegan tan claramente sus cartas, como en las letras de los tangos.

"Tu canto es el amor que no se dio,
Y el cielo que soñamos una vez,
Y el fraternal amigo que se hundió
Cinchando en la tormenta de un querer,
Y esas ganas tremendas de llorar
Que a veces nos inunda sin razón,
Y el trago de licor que obliga a recordar
Que el alma está en orsai,
Che, bandoneón... " (10)




  1. RT Chlebowski, et al. Dietary fat intervention in postmenopausal women with primary breast cancer: Phase III Women`s Intervention Nutrition Study (WINS). Journal of Clinical Oncology; 2005. 23 Nr 16 S, p 5s; abstract 507.

    Aclaración de tres términos psicoanalíticos para la comprensión de los párrafos siguientes:

    • Libido: dimensión subjetiva, cualitativa y cuantitativa de la energía, manifestación dinámica, en la vida psíquica de la pulsión sexual, por lo tanto aunque puede asociarse, la libido se diferencia de la mera excitación sexual. Implica una elaboración psíquica de energía somática.
    • Objeto: no designa a la persona exterior, sino a representaciones psíquicas ya sean de personas o no, que son pasibles de atraer carga libidinal del orden del amor, del deseo o ligadas a alguna satisfacción pulsional.
    • Pulsional: referido a la pulsión, impulso, empuje que imprime una tendencia hacia un fin. Su fuente es un estado de tensión. Una de las pulsiones primordiales es la oral, que requiere la incorporación de objetos a la zona bucal para su satisfacción, observable en los niños pequeños y facilitada durante los primeros días de vida por el reflejo de succión. El acto de comer, además de resultar una actividad imprescindible para la alimentación del organismo, implica así, la satisfacción pulsional primera, a partir del amamantamiento o sus sucedáneos.
  2. Freud, Sigmund, "Introducción al narcisismo" en Obras Completas, Biblioteca Nueva, Madrid, 1973. Tomo II, Pág. 2017 a 2033.
  3. Íbid, Pág. 2022.
  4. Íbid, Pág. 2024.
  5. Expósito, Homero Aldo, Naranjo en flor, Tango, música de Virgilio Hugo Expósito. 1944.
  6. En la obra de Jaques Lacán, la referencia a este momento constitutivo está en "El estadío del espejo como formador de la función del yo, tal como se nos revela en la experiencia analítica", en Escritos I, Siglo Veintiuno, México, 1984. Pág. 86 a 93.
  7. Freud, Sigmund, Obra citada, pág. 2031.
  8. Discépolo, Enrique Santos, Uno, Tango, música de Mariano Mores. 1943.
  9. Freud, Sigmund, Obra citada, pág. 2032.
  10. Discépolo, Enrique Santos, Cafetín de Buenos Aires, Tango, música de Mariano Mores. 1949.