"PSICOLOGÍA CHATARRA: VIDEO JUEGOS 'SALUDABLES'"

PSICOLOGÍA CHATARRA: VIDEO JUEGOS 'SALUDABLES'

 

Lic. Diana Braceras


 

En estos crueles tiempos de las guerras generalizadas por los países más poderosos del planeta, de manera manifiesta como en  Irak o de 'baja intensidad' a través de las corporaciones que comandan la masa de capital extorsivo, para doblegar las políticas nacionales, la vida de las personas se reduce a un juego, donde si perdés te morís: 'en un escenario 3D y en primera persona.' Una 'psicología' funcional a los buenos negocios, siempre aportará al producto, la tranquilizadora dosis de esperanza, y al productor, la lubricación 'científica' para introducirlo,  al mercado.

'Game over a la enfermedad'1, artículo de suplemento de fin de semana, en unos de los diarios más vendidos en la clase media argentina, seguramente repetido por otros medios, del mismo grupo monopólico de información, o en todos, dada la uniformidad del material que tiene acceso a la difusión masiva. La 'noticia' de la aplicación de videojuegos en los tratamientos médicos (cáncer, diabetes, obesidad), se legitima con 'resultados medibles', ponderados por el British Medical Journal, por lo que la aplicación se extendería a otros pacientes con 'trastornos' tan disímiles como distrofia muscular, autismo, problemas de socialización y hasta chicos con trastornos por Déficit de Atención/Hiperactividad (diagnóstico ideológico si lo hay, que medica la falta de adaptación a los dispositivos escolares/familiares), según se cita en el mencionado artículo.

La prescripción médica de 'juegos saludables', como 'Re-Mission' (para pacientes con cáncer), 'Inmune attack' (patologías del aparato inmunológico) o 'Body Mechanics' (para obesos y diabéticos), se apoya en la utilización de la 'adicción' a los videojuegos y la explotación de la lógica binaria del pensamiento único, en sintonía con la ideología dominante: todo se reduce a una guerra a muerte de Superhéroes contra La Liga del Mal, villanos personificados o células malignas, bacterias contra antibióticos, etc... siempre se trata de un combate y de la destrucción de un enemigo externo que ataca y contra el que  la víctima  emprende la misión de defenderse, antes, durante o después del ataque. La guerra preventiva, no sería más que una eficiente puesta a punto del sistema inmunológico antibélico. No resulta casual que todo el 'arsenal' lúdico-sanitario recree el lenguaje militar y mesiánico de los centros del poder mundial: un escenario paranoicamente 'saludable' para nuestros pacientes.

En un informe teórico presentado en el XI Congreso de los Psicoanalistas de lengua francesa, reunido en Bruselas a mediados de mayo de 1948, Jacques Lacan presentó "La agresividad en Psicoanálisis"2, con la intención de establecer un concepto de 'agresividad' para objetivar hechos que puedan considerarse bajo esta categoría teórica. Como veremos, se describe exactamente el lugar subjetivo que se prescribe como 'saludable', modelo discursivo de la paranoia:

"Por eso nunca, salvo en un límite al que los genios más grandes no han podido nunca acercarse, es el yo del hombre reductible a su identidad vivida- a lo que cree que es-; y en las disrupciones depresivas de los reveses vividos de la inferioridad, engendra esencialmente las negaciones mortales que lo coagulan en su formalismo: "Yo no tengo que ver nada con lo que me sucede. Tú no vales ni significas nada para mí".

Por eso se confunden los dos momentos:

-         en que el sujeto se niega a sí mismo

-         y en que hace cargos al otro.

Se descubre ahí esa estructura paranoica del yo, que encuentra su análogo en las negaciones fundamentales, puestas en valor por Freud en los tres delirios: de celos, de erotomanía y de interpretación delirante. Es el delirio mismo de la bella alma misántropa, arrojando sobre el mundo, el desorden de su propio ser."3

Se trata de 'negaciones mortales', aquellas, que convirtiendo al cuerpo en un campo de batalla, eximen al sujeto de dar cuenta de su lugar, de sus deseos, de su historia, de su propia novela respecto a lo que le pasa por la vida y por el cuerpo.

La psicología 'chatarra', que llena de argumentos de marketing la angurria de los mercaderes del padecer humano, proveerá el modelo identificatorio de un 'nanorobot' que induzca 'una actitud mental positiva' y 'adhesión a los tratamientos' que se le propongan al paciente en su vida real.

La superficialidad distractora, alimenta las 'negaciones mortales', en un momento de fértil planteamiento para el paciente, de preguntas esenciales a la vida: ¿qué me pasa? ¿Porqué llegué a esto? ¿qué quiero de mi vida? ¿tengo alguna responsabilidad en lo que me pasa? ¿Quiero vivir? ¿qué pasa además de una enfermedad y un tratamiento médico? ¿Es la enfermedad lo que me abruma? ¿En qué cambió mi vida? ¿Había necesidad de que algo cambie? ¿Quiero que todo retorne a la situación anterior al enfermar? ¿Hago la vida que quiero? ¿Quiero a alguien en mi vida? ¿A quién tengo junto a mí? ¿Porqué estoy sólo/a? ¿tengo motivos para vivir? ¿Alguien quiere mi muerte? ¿Deseo más la muerte que la vida? ¿Qué estoy dispuesta/o a hacer para vivir y cuál es el límite? ¿Estoy vivo/a? ¿Qué es para mí vivir? ¿Qué estoy haciendo con mi vida?

Si sólo se trata de apretar una tecla de la 'compu', para hacer estallar células cancerosas y colonias de bacterias oportunistas, que se están apoderando del territorio de 'mí cuerpo', la pantalla, como un espejo devuelve la imagen terrorífica o jubilosa de la derrota o el triunfo, en una lucha imaginaria, excluida del lazo social, de la comunicación con el otro, de la palabra y los afectos, de la reflexión y la creatividad, entregado el paciente a la pura acción mecánica que dependiendo de la reflejos, animaliza la respuesta al padecer humano en un juego enajenante y narcisista.  

Los estudios psicoanalíticos tratan de trabajar hipótesis acerca de las afecciones del cuerpo orgánico, situándolas con relación a los dos ejes fundamentales: el inconciente y el goce del cuerpo; reflexiona sobre las maneras en que las realidades orgánicas interfieren con la problemática del sujeto y por dónde pasan las diferencias: se trate de construcciones neuróticas del cuerpo, fenómenos que bordean las psicosis como la hipocondría, alteraciones superficiales de la imagen, lesión de órgano, etc.

A diferencia de las ratas, conejos, perros o monos, lo terapéutico en el ser hablante, no puede propiciar dejar de lado el lenguaje y limitarse al manejo de signos positivos o negativos que disparen actos reflejos, cuanto más acelerados e impensados, más eficientes. Justamente en las lesiones orgánicas, de una u otra forma nos encontramos con efectos de 'coagulación' de la palabra, con detención del deseo, con corte de lazos personales significativos, con dolores indecibles y densos silencios que estallan en el cuerpo, presencias mudas que condensan generaciones de mensajes, mandatos y dichos hechos carne en alguien, en una coyuntura específica de la vida, a la que responde con una reacción 'epistemosomática'. ¿Un saber encriptado en el cuerpo?

 Habrá que crear las condiciones para encontrar las palabras que nombren y construyan la historia que ese cuerpo soporta. Historia que no será lineal, historia humana atravesada por hitos de la gran Historia de los pueblos y del lugar que le cupo a la familia, a los amores, los quiebres, los terrores, los traumas, las pérdidas y las heridas singulares del portador de la lesión y los tiempos, laberintos y bifurcaciones que encuentran un cuerpo y su imagen a lo largo de la vida, desencontrados, insuficientes, abismados en su diferencia, a veces mortal.

   Aludiendo a la diferencia del Psicoanálisis con abordajes conductistas fat food, trasfondo de las propuestas de los 'juegos saludables', respondía un defensor de lo breve: "al contrario del psicoanálisis, utilizamos un tacho de basura: cuando una hipótesis no se verifica, la tiramos y entra en juego otra"4

Vale también el método, para las hamburguesas de Mac Donall.

 

7 de mayo de 2007



1 Garabetyan, Enrique, 'Game over a la enfermedad', artículo del Suplemento de Ciencias de Página 12, Buenos Aires, 3 de marzo de 2007. 

2 Lacan, Jacques, "La agresividad en psicoanálisis", en Escritos I, México 1984, Siglo XXI editores, Pág. 94 a 116.

3 Aclaración entre guiones, resaltado, puntuación y traducción son mías, para hacer más claro el párrafo, en nuestra modalidad de habla. 

4 De una entrevista en Le Nouvel Observateur con Jacques Van Rillaer, defensor de las terapias cognitivo-conductuales, según la nota de Mathilde Gerard, en Ñ, revista de Cultura del grupo Clarín, 28 de abril de 2007. Pág. 11