"LESIÓN ORGÁNICA: RELACIÓNES ILÍCITAS ENTRE LA LENGUA Y EL CUERPO "

A MODO DE RESPUESTA

¿Adoptar una actitud positiva ante la vida permite preservar la buena salud?

Lic. Diana Braceras

    

Hace un tiempo me hicieron esta pregunta sencilla.

La respuesta, es algo compleja, pero también responde a la ilusión que la orienta:

- “Usted, que trabaja con pacientes oncológicos, utiliza esta metodología? Es decir si el optimismo es utilizado para lograr la cura a una enfermedad. 

'Optimismo' o 'actitud positiva' constituyen nociones ideológicas, esto es representaciones que el sentido común instala sobre la base de sensaciones u observaciones empíricas reveladas por la conciencia o expresadas en la conducta observable; según modelos culturales compartidos por una sociedad. Estas 'abstracciones simples', tal es su categoría epistemológica, están estrechamente ligadas a valores morales clasificados como positivos o negativos, buenos o malos, saludables o patógenos, etc. De ninguna manera son datos sobre los que se pueda basar un método consistente de una práctica terapéutica con cierto rigor. Sí constituyen nociones sobre las que se asientan pre-juicios, creencias o expectativas imaginarias, que pueden ser confirmadas o no, en un 50%. La cura de una enfermedad como el cáncer, lamentablemente no depende de la imaginación.

La pregunta que sostiene este tipo de planteos es más amplia, excede una interrogación sobre el estado de ánimo de los enfermos, depende de la idea que se tenga en cuanto a la relación entre cuerpo orgánico y psiquismo, sus mutuas influencias y determinaciones. Este  planteo sólo puede ser considerado desde una perspectiva psicológica que identifica sujeto=conciencia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que como todo fenómeno conciente, el 'optimismo' o el 'pesimismo', resultan efímeros, ya que dependen de una red de pensamientos, de ideas y situaciones coyunturales que suelen ser muy cambiantes y referidas a vínculos concretos. A veces, según sea el interlocutor, se acomoda el estado anímico a la circunstancia, a la característica del vínculo, a la demanda amorosa o a la intención subjetiva. Utilizar este camino, plantea lisa y llanamente intervenir desde la 'sugestión', para convencer al paciente de algo, tan incierto y engañoso, como cualquier esperanza común y corriente. Como práctica profesional creo que sería una impostura o un intento voluntarista no ajeno a otro tipo de influencia cualquiera como la religiosa o la de cualquier vínculo amoroso o piadoso.

Su campo de acción es el de la adaptación, el control, la cuantificación y la organización de la realidad a través de modelos de 'ser'. No estamos así, en un nivel explicativo de los datos, sino en una descripción tendiente a identificar 'logros', orientar opiniones y gobernar conductas prescriptas como 'saludables', según los pre-juicios de la comunidad que comparte esta ideología.

Mi práctica, que se fundamenta en la teoría psicoanalítica, opera con conceptos, instrumentos teóricos que intentan explicar y dar cuenta de objetos teóricos, es decir deducibles, no observables, tales como el aparato psíquico, el inconciente, la pulsión, el goce, etc... Lo que cuenta es dar una explicación lógicamente construida a cerca de cómo operan los mecanismos de producción de lo que sí podemos observar: Cómo está organizada la realidad, y cuáles son las condiciones para su estabilidad o para su transformación. En este contexto, los estados de ánimo son efectos de una estructura a develar, sobre la que nada se puede decir a-priori, ni siquiera que sea bueno o malo, el 'optimismo o el pesimismo', cada situación es planteada como singular y hay que dar cuenta de ella, con la teoría, no con la valoración social.   

A veces, una actitud juzgada 'pesimista' resulta la forma más productiva de registrar la realidad y comprometerse en un tratamiento complejo que requiere decisiones difíciles. Otras, el 'optimismo' es una manera de expresar el deseo de vivir, o la desestimación de la gravedad de la situación orgánica, o la negación lisa y llana de la enfermedad. En fin, que nada se puede decir de un estado de ánimo o una actitud, sin más. Es el edificio estructural del sujeto, con toda su complejidad, el que va a responder a favor o en contra de la sobrevida, en combinación con las propias determinaciones biológicas que no constituyen simples epifenómenos de lo psíquico. Tampoco lo contrario.

Por último, para establecer la diferencia fundamental entre una y otra práctica, con sus respectivas nociones o conceptos, es central tener en cuenta que para el psicoanálisis, los efectos determinantes del sujeto son productos inconcientes que no dependen de la voluntad orientar hacia metas sanitarias. Las actitudes sentimentales del Yo, se caracterizan por el desconocimiento estructural de aquello, de lo cual dependen, por lo cual pueden ser tan engañosas como cualquier producto de la imaginación propia o ajena, incluso de un buen intencionado terapeuta. Lo que es indicado, en tal caso, ya sea que el paciente se manifieste 'optimista' o 'pesimista', es investigar qué quiere decir con esas expresiones, que ideas sustenta, en qué se basa, porqué, sin eliminar la posibilidad contraria, ya que sean tratadas como intuiciones, deseos, pálpitos, temores o maldiciones, es el paso por la palabra lo que permite tomar una posición que mejore las posibilidades de preservar el cuerpo, de los estragos de la biología y de la historia. Justamente las enfermedades, suelen brindar 'sin querer queriendo' la posibilidad de hablar de sufrimientos silenciados, de encrucijadas mortales y deseos amortajados que laboran hacia lo peor, mucho antes del diagnóstico de una 'cruel enfermedad.'  

Estas consideraciones no pretenden abarcar toda la problemática que abre la ‘sencilla pregunta’, pero con esto me parece, que algo se puede poner en relieve en un panorama, que desde el sentido común, suele achatarse linealmente hasta la ingenuidad.

Esa misma tarde, en que formularon el interrogante que dio pie a esta nota, fui a ver una  paciente internada, estaba convencida que su cáncer no tenía cura y en cuestión de días se despediría de la vida, muriendo tranquilamente durante el sueño. Finalmente, luego de la consulta médica y con cierta desilusión concluyó:

- “Ahora ya no soy tan optimista, parece que tendré que hacer una quimioterapia porque mi cáncer sí tiene cura. No me imagino en qué va a terminar todo esto!”