¿ERRADICAR LA MUERTE?... REFLEXIONES DESDE LA PRÁCTICA CLÍNICA... Acerca del artículo Death and the research imperative, de D. Callahan

Dra. Susana B. Etchegoyen


¿Por qué di en agregar a la infinita
Serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
Madeja que en lo eterno se devana,
Di otra causa, otro efecto y otra cuita?

En la hora de angustia y de luz vaga,
En su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?

Jorge Luis Borges.-EL GOLEM- (fragmento)(1)


        El desarrollo tecnológico y científico, particularmente vertiginoso desde la última mitad del siglo XX pretende haber arribado a una instancia en el conocimiento; en la que el poder sobre la vida y la muerte se presenta como parte de lo cotidiano.
        Los medios de comunicación multiplican las noticias triunfalistas: pronto elegiremos el sexo o el color de ojos que deseamos para nuestros hijos. No están lejanos los días en que sin importar sexo y edad podremos gestar. Casi todas las enfermedades podrán al menos ser controladas, y finalmente se erradicará la muerte, instancia cuyos ecos recordarán tan solo una antigua pesadilla del pasado.
        ¿Será quizás que la Ciencia encerrada en su "olimpo" del saber abstracto, hace mucho tiempo que ha dejado de interrogarse sobre los porqué y para quién?
        ¿En qué lugar del camino cierto pensamiento científico prescindió del sustento ético que resignifica todo acto humano?.
        En tal sentido nos sorprende gratamente el artículo que motiva estas reflexiones (2)

        Como médicos, sabemos que la verdadera tragedia humana se encarna en el sufrimiento y el dolor, que hacen miserable la vida, al punto de restarle significado.

        Celebro las virtudes del desarrollo tecnológico y científico, siempre y cuando me permitan brindar a mis pacientes una mejor calidad de vida. No desdeño las conquistas cotidianas sobre la enfermedad y la muerte cuando no atentan contra la dignidad del sujeto.
        La relación con mis pacientes me obliga a sostener una práctica anclada en concepciones éticas que no pueden ni deben estar ausentes.

        La Inmortalidad aparece como un sueño compartido por toda la humanidad pero la demanda de nuestros pacientes, lleva siempre otra dirección... reclama atención, compañía, afecto, respeto y autonomía para recorrer el tiempo que le resta de vida.

        ¿Qué hacer cuando nos vemos atrapados entre la presión del medio, rico en recursos tecnológicos pero expulsivo frente a las cualidades que humanizan el acto médico, por un lado; y la demanda de un grupo familiar asintónico con el deseo del paciente?.
        Creo que si sostenemos con nuestro mejor saber médico y humano; el compromiso de acompañar a nuestros pacientes en su demanda; apoyándonos en el trabajo interdisciplinario previo, con el paciente y su grupo familiar; podemos atravesar esta encrucijada de manera adecuada.

        Si privamos a nuestros pacientes de la posibilidad de transitar con dignidad sus últimos días y despedirse de cuanto aman en la vida,... ¿no les estamos quitando la última oportunidad?.

        Detrás del concepto de "Erradicar La Muerte", ¿no se esconderá el de erradicar el dolor que nos produce enfrentarla?

        Cuando ingresamos a un paciente muriente a una sala de Cuidados Intensivos (frecuentemente como corolario de una serie de decisiones previas desafortunadas), apartándolo de todo lo que quiere y conoce, y sometiéndolo a un aislamiento que a veces lo priva hasta del habla... ¿no estaremos silenciando el dolor y la frustración que simplemente no podemos tolerar?.

        Creo que debemos cultivar la humildad y aceptar el límite donde "Prolongar la Vida" se transforma en "Eternizar la Muerte".

        Estoy convencida de que solo el paciente puede decirnos cada vez, qué espera de la vida que aún le queda y cómo desea avanzar hasta el final del camino.
        Si aprendemos a escucharlo, seguramente evitaremos todo parecido con "nuestro" rabino de Praga.

Junio de 2000


Referencias:
1 -Jorge Luis Borges, "El Golem" en -El Otro, El mismo-. Obras Completas.Emecé, Buenos Aires, l974. Pag.263

2 -D. Callahan. Death and the research imperative. N.Engl.J.Med.2000; 342: 654-655.