Novedades en cáncer de ovario
Nuevas técnicas de investigación ayudan a descubrir mecanismos, atacables con nuevas estrategias

Escribe: Dr. Pedro M. Politi
Oncólogo clínico, Equipo Interdisciplinario de Oncología
Correo electrónico: cancerteam@fibertel.com.ar

Dedicado a todas las pacientes con cáncer de ovario, con admiración y aprecio por su lucha.


Un método revolucionario

        Una noticia interesante, de esas que pasan desapercibidas en el océano de datos, novedades e informes con que somos bombardeados diariamente por los medios de comunicación: Está cambiando el enfoque conceptual de investigación sobre la biología del cáncer en general, y del cáncer de ovario, en particular. De la estrategia clásica altamente focalizada - esforzarse en identificar una proteína típica (o un gen) por vez, con un elevado nivel de detalle, esperando probar que "juega un rol crítico en el cáncer (de ovario)", pero con poco impacto sobre la comprensión global del problema, se está virando hacia el estudio de la totalidad de las proteínas celulares (o de los genes) - o de un elevado número de ellas. Este enfoque brinda mínimo detalle inicial sobre una proteína (o un gen) individual, pero en compensación se obtiene una visión panorámica. No es un "disparo de perdigonada", disperso y sin foco; es un "barrido" general, que permite identificar patrones moleculares, y luego focalizarse en lo que luce más relevante.
        Tales estudios son posibles mediante la tecnología del chip de tejido (tissue microarray, en inglés). Esta herramienta de investigación requiere una serie de muestras de centenares o miles de biopsias de tejidos - que pueden pertenecer a un archivo de biopsias o cirugías, ya fijadas en un bloque de parafina, como hay en todo laboratorio de patología. Lo novedoso es que cortes delgados de estas muestras de tejido se disponen en una configuración espacial organizada cuidadosamente- por ejemplo, en cuadrícula -, sobre un soporte rígido de vidrio o plástico. Acoplando esta disposición a las nuevas técnicas de estudio, que permiten verificar si una proteína (o un gen) está presente ("sí o no") en una muestra mínima de tejido. Esto genera, previsiblemente, múltiples respuestas, por sí o por no, sobre un elevado número de moléculas. El desarrollo de sistemas de computación poderosos es otra parte importante del sistema, para poder procesar enormes volúmenes de información.

Ya tenemos los datos. Qué hacemos con ellos?
        Obtenemos un perfil: qué genes, o qué proteínas, o qué mecanismos se expresan en una serie de muestras de cáncer de ovario?. Qué similitudes moleculares hay entre diversos cánceres de ovario? Qué relación tiene esto con la probabilidad de responder a los tratamientos?
        El problema es que el investigador puede quedar abrumado por el volumen de información obtenido. Allí es donde se ve la sagacidad y conocimiento de cada equipo de investigación.

Un ejemplo de "chip de tejido": el Ovachip
        Un grupo de investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos desarrolló, hace poco más de un año, uno de estos "chips", con decenas de muestras de tejido, de cáncer de ovario, y de cáncer de colon, y también de células de cáncer de ovario humano que habían sido mantenidas artificialmente en frascos, en cultivo. En comparación con otros investigadores, este grupo decidió analizar un número relativamente modesto de genes (poco más de 500), de modo de no verse sobrecargado por datos. No se le está "vendiendo" nada: este chip es para investigación, no de uso comercial.
        Los genes estuvieron bien elegidos: el perfil de detección de estos genes mostró "patrones", estilos de expresión de moléculas en los cánceres de ovario, muy diferentes de los existentes en las muestras de cáncer de colon. Primer logro, ya que a veces es difícil diferenciar, en una biopsia, si se trata de cáncer de ovario o de cáncer de colon. Este mecanismo ya nos da una herramienta para refinar el diagnóstico en casos difíciles.
        El otro punto es que - como en esas películas de detectives científicos en la escena de un crimen - ha surgido que los cánceres de ovario expresan genes relacionados con su capacidad de reaccionar a señales circulantes en la sangre (llamadas "factores de crecimiento"), y toda una serie de "cascadas" químicas de multiplicación de las señales que la célula maligna recibe del exterior. Es como comenzar a desarmar un reloj, para aprender a componer otros relojes similares. Pero en manos de un relojero experimentado.

Y con esto, qué ganamos?
        Comenzamos a conocer qué mecanismos son importantes para las células de cáncer de ovario. Es como ver las luces encendidas en una oficina, espiando sus movimientos. Quién se queda trabajando hasta tarde, qué computadora no se apaga nunca, en qué "gasta" la célula maligna.
        Para algunos de los mecanismos operativos identificados parece haber medicamentos - ya disponibles, o en adelantada etapa de investigación - que los bloquearían. En otras palabras, revalorizamos lo que tenemos (medicamentos), y los elegimos mejor. Y en algunos casos, entendemos en qué línea (o mecanismo) hay que poner las prioridades del desarrollo.

Pero hoy, qué elemento nuevo me da esta información?
        Hoy es temprano. Pero mañana llega rápido. Hay centenares de moléculas nuevas en estudio clínico. Pero sólo unas decenas bloquean los mecanismos que el Ovachip ha puesto en evidencia. Entonces? A toda máquina adelante con éstas!
        El mensaje para las pacientes con cáncer de ovario sigue siendo el mismo: mantenerse alertas, moviendo (junto con sus médicos) las piezas en el "tablero de ajedrez" con prudencia y sagacidad. Evitando decisiones que a menudo generan daño duradero y que debilitan para cuando los nuevos tratamientos estén disponibles. Cada año hay novedades. Cada año "bien jugado", ajedrecísticamente, vale mucho. Converse con su médico sobre estrategias. Involúcrese. Cada cual, con sus médicos, atienda "su juego"... y juegue bien, y gane.


        Sinceramente, le deseo lo mejor.



Buenos Aires, diciembre de 2003.