Cuando calienta el sol...
Recomendaciones para protegerse del daño a la piel por la exposición solar

Escribe: Dr. Pedro M. Politi
Oncólogo clínico, Equipo Interdisciplinario de Oncología
Correo electrónico: cancerteam@fibertel.com.ar

        La exposición a la luz solar causa una amplia variedad de alteraciones en la piel, que van desde el enrojecimiento hasta el bronceado, o la formación de ampollas, o a largo plazo, aceleración del envejecimiento de la piel y, desafortunadamente, en algunos casos, diversos tipos de cáncer de piel, uno de los cuales (melanoma) puede ser mortal si no se lo detecta a tiempo. Se recomienda ver el artículo "Sol y piel", en esta misma página web.

        A pesar de estos riesgos, la exposición a la luz solar por motivos recreativos ("tomar sol", "broncearse", "estar al sol") juega un rol importante en las expectativas de muchos, en especial con respecto a las próximas vacaciones de verano.

        Desde la aparición de los filtros o pantallas solares, nos vemos sumergidos en un mar de publicidad, cuyo objetivo, en la mayoría de los casos, no es "educar al consumidor", respecto del sol y de su piel, sino simplemente, vender (1). También es cierto que el enfoque médico sobre el tema fue inconsistente, orientándose inicialmente a prevenir el enrojecimiento de la piel, con lo que indirectamente se favorecía el bronceado. Algunos laboratorios farmacéuticos/ cosméticos llegaron a promocionar (sin base científica alguna) los conceptos de "bronceado seguro" y "sol sin riesgos". Los médicos hemos cometido muchos errores en el asesoramiento a los pacientes y a la población en general.

El concepto moderno de fotoprotección (1) implica comprender


        Para complicar las cosas, hay múltiples detalles técnicos sobre los filtros solares o cremas pantalla que modifican marcadamente su eficacia:

  1. La mayoría bloquea los los rayos ultravioletas (UV) A, pero no todos bloquean los rayos UV B, que también son peligrosos. Cuando mencionamos "peligro", en esta página, nos referimos a toda la serie de riesgos, desde el fotoenvejecimiento prematuro de la piel hasta el cáncer de piel.

  2. La capacidad de protección depende de cómo se use el producto. Habría que aplicar importantes cantidades, y repetir la aplicación cada 2 hs, y luego de ir al agua o de actividad física.

  3. El "factor de protección solar" o SPF (FPS en castellano) del que tanto se habla sólo representa la capacidad de disminuir el enrojecimiento de la piel: no hay un test simple que prediga confiablemente la "protección".

  4. Productos de SPF 15 absorben más del 90% de la radiación UV de que se trate. Productos de SPF 8 o inferior, directamente no deberían ser rotulados como "protectores solares"! Por otra parte, un SPF superior a 15 aumenta sólo mínimamente el bloqueo, y probablemente no valga la pena el costo adicional.

  5. Hay un problema: no todos los tests son homogéneos técnicamente, y eso afecta mucho la determinación del SPF. O sea: una crema SPF 15 no es igual a otra crema SPF 15. Parece descabellado, pero es así. Diferente lámpara (o exposición al sol), diferentes sujetos, diferentes mínimos detalles hacen grandes diferencias en el test.

  6. Las sustancias activas de las cremas pantalla pierden efecto al exponerse al sol o al calor (reaccionan con la luz solar, y no son muy estables), a la transpiración, o al agua.

  7. La "resistencia al agua" ... Si supiéramos cómo se mide, a los fines de justificar un rotulado! A una temperatura determinada, por períodos de 20 min, con secado sin toalla (la toalla arrastraría la crema), sin moverse mucho en el agua (por ejemplo, las pruebas de "resistencia al agua" no permiten nadar a los sujetos del test).

Entonces?

        La crema pantalla o filtro solar es un componente modesto en la estrategia de fotoprotección. Lo más importante es "usar la cabeza".


Las recomendaciones de expertos (1) incluyen:


Se agradece especialmente al Dr. F. Stengel por el material citado, y al Dr. Andrés J. Politi, por la experta orientación bibliográfica en este tema.



Bibliografía citada
  1. Stengel FM, Santisteban MM. Reflexiones sobre los fotoprotectores tópicos. Su rol e importancia en la prevención del daño actínico. Archivos Argentinos de Dermatología. 50: 99-107, 2000.