Presupuesto de Salud 2005 de la Ciudad de Buenos Aires
Perspectiva para los pacientes con cáncer

Escribe: Dr. Pedro M. Politi, oncólogo clínico.

        La ceremonia anual de presentación del presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires continúa a pleno en la Legislatura porteña. Entre tantos temas importantes, se analiza el presupuesto de Salud, presentado por los funcionarios del área. Uno supondría que ya que solicitan un importante incremento presupuestario (1265 millones de pesos para el 2005, frente a 1070 millones del 2004), estos funcionarios traerían un planteo prolijo y claro sobre cómo se ejecutó el presupuesto previo, para qué fines se destinará la diferencia, y de qué modo el presupuesto permitirá lograr los objetivos declarados. La suposición es incorrecta: se presentó un presupuesto deliberadamente enrevesado y opaco al análisis, y se concentró la discusión cara a cara con los legisladores en una maratónica sesión, y punto. En este caso, la fatiga obra a favor del plan de los funcionarios, que sólo necesitan dilatar y confundir las cuestiones, para luego pedir, como en el fútbol, "la hora". Como botón de muestra, el gasto en medicamentos figura bajo el rubro "productos químicos, combustibles y lubricantes". Por gentileza de la Sra. Silvia Paz, de la Comisión de Salud de la Legislatura, pude acceder a un reordenamiento de los datos, de cuyo cómputo surge que ese rubro representa un total de más de 128 millones de pesos en el presupuesto 2005.


Siguiendo el modelo del PAMI

        La Secretaría de Salud sorprendió a legisladores, asesores y público al anunciar que proponía destinar cuatro millones de pesos para la contratación de una "gerenciadora logística de compras de insumos y medicamentos" para el sistema de salud, en lo que representa una jugosa tercerización apenas encubierta, y decidida "de un plumazo". No sólo eso: el manejo de la información de compras quedará entonces en manos de la afortunada empresa adjudicataria e intermediaria - que el funcionario del área contable aclaró, "no está definida para nada", porque piensan llamar a licitación. Entrega completa: el zorro al cuidado de las gallinas - como en el PAMI. En contraste, se observó resistencia de los funcionarios a proyectos de producción pública de medicamentos, para los cuales el funcionario declara muy serio que "no hay presupuesto". En el mismo sentido, el secretario de Salud fue interrogado por la Dip. Etchegoyen sobre el incumplimiento de los pasos previstos por la recientemente promulgada ley 1355, de producción pública de vacunas. El funcionario argumentó que "toma cinco años o más el proceso de estabilización de una vacuna" (itálicas propias). Fascinante como concepto, ya que de algún modo hay que justificar (si fuese posible) que el gobierno nacional gaste 20 millones de dólares anuales para importar vacuna BCG, cuando con unos pocos millones de pesos se aggiornaría al Instituto Malbrán y al Instituto Biológico de La Plata, poniéndolos en condiciones de producir (al primero) o de expandir su producción (caso del segundo) de modo de cubrir las necesidades de BCG de todo el país, más un saldo exportable. Eso sin contar que la cepa que produce el Inst. Biológico es considerada "de referencia" por la Organización Panamericana de la Salud. Para los pacientes con cáncer, la vacuna BCG tiene otra implicancia: una formulación especial, preparada para su instilación en la vejiga, es la terapia estándar de los casos recaídos luego de remoción del pólipo maligno de vejiga. Recientemente, el productor comercial (Aventis Pasteur) filtró a los medios de comunicación que estaría considerando discontinuar la producción de esta vacuna oncológica y se armó un revuelo. Pues bien, la producción estatal de esta vacuna en condiciones de calidad óptima podría servir a un objetivo estratégico, evitar que el país fuera objeto de presiones o maniobras, y fijaría un precio de referencia. Esto, sin mencionar que fomentaría la retención de técnicos y profesionales especializados en el área, y brindaría una oportunidad de entrenar a nuevas camadas. Un verdadero "polo tecnológico", un desarrollo genuino que no sólo sustituiría importaciones, sino que funcionaría como "incubadora de proyectos" en biotecnología. Pero no, los cuatro millones - dice el secretario de Salud - mejor estarán en los bolsillos de una gerenciadora que "optimizará el proceso y la logística de la compra y distribución de insumos y medicamentos". Una intermediaria, en otras palabras.


Modernización del equipamiento: esperando a Godot

        Otro tema interesante fue la postergada renovación del equipamiento de los hospitales. Con el uso (correcto e incorrecto) se requiere reponer repuestos mayores (tubos de tomógrafos, por ejemplo) y comprar equipos importantes de diagnóstico (ej, aparato de resonancia magnética - el sistema público de la ciudad tiene uno solo para 33 hospitales), y muchos equipos de menor costo (broncoscopios, colonoscopios, torres de cirugía laparoscópica, respiradores, mesas de anestesia, ecógrafos). Un relevamiento de la secretaría de Salud indicó que harían falta 14.000 equipos nuevos, cifra que fue "racionalizada" a meramente 7.000. En una espectacular muestra de "contabilidad creativa", el secretario Stern anunció que se había optado por un mecanismo de "compra con financiamiento provisto por el oferente", de modo que para el 2005 se invertirían 5 (cinco) millones de pesos, y luego 11 (once) en el 2006, y 130 (ciento treinta) millones recién en el 2007. Valiente proyecto! La modernización llegaría (con suerte) en el 2008. Hay que saber esperar?


Con las prioridades cambiadas

        La publicidad de una tarjeta de crédito señala que hay momentos que "no tienen precio". Uno de ellos fue vivido en la reunión de análisis de este presupuesto de Salud, cuando el secretario Stern señaló que el sistema público de Salud de la Ciudad "carece de la capacidad de formar tantos concurrentes"(1) , y por eso había tomado la decisión de recortar su número: de 1.800 plazas en el 2003, pasó a menos de 800 en el 2004. Adicionalmente, el ejecutivo de la Ciudad vetó una ley sancionada por esta Legislatura que le ordenaba regresar al cupo vigente en 2003.

        Ante esta candorosa confesión de limitaciones docentes, la Dip. Etchegoyen preguntó cuánto dinero percibía la secretaría de Salud (o la Ciudad) de las universidades privadas, en concepto de canon por la locación del espacio docente de los hospitales públicos (y la participación de sus profesionales como tutores y docentes). La sorprendente respuesta fue: no se percibe en la actualidad monto alguno!

        Del mismo modo, la Dip. Etchegoyen quiso saber cuánto ingresaba a la secretaría de Salud (o a la Ciudad) en concepto de canon por el derecho a realizar ensayos clínicos con fármacos experimentales en los hospitales de la Ciudad. Sabido es que los laboratorios realizan estas investigaciones, y que se apoderan del capital simbólico ("brillo o chapa") que les da el llevar adelante estos estudios en algunos hospitales públicos. Muchos de estos ensayos clínicos se realizan con drogas para la terapia del cáncer, del SIDA, de la enfermedad coronaria, del asma, o de la artritis, por sólo citar ejemplos comunes. Una vez aprobados, los precios de estos medicamentos son todo menos modestos, y las ganancias, estupendas. En otros medios, los laboratorios asignan importantes presupuestos a tales investigaciones, y las instituciones en que se llevan a cabo los estudios se benefician económicamente con su participación: por ejemplo, la Universidad de Stanford, la Johns Hopkins, la de Harvard, etc, reciben cifras multimillonarias en dólares por brindar el aval institucional a tales estudios, y por proveer los servicios de apoyo, así como también por las erogaciones ocasionadas por la atención de estos pacientes. En contraste, la magnificente secretaría de Salud de la Ciudad de Buenos Aires... no colecta un peso. "Queremos cobrarles..." ensayó Stern - evocando en mi mente la letra del tango: "ilusiones del viejo y de la vieja...".


Una mente brillante

        La Salud Mental (si fuese cierto que hay una "salud mental" como entidad separada de la "Salud" del sujeto, como si fuese posible "estar sano, pero sólo del cuerpo") no la pasó nada bien. Una de las partidas presupuestarias más importantes en esta área fue para demoler (y veamos cuándo se reconstruirá - como lo enseña la triste experiencia del hospital Santojanni) pabellones del Hospital Borda, con financiación mediante crédito externo (más deuda externa). En contraste, para tratar de "sacar a la gente del Borda", y ayudarla a reinsertarse en la sociedad - entre otros, el mecanismo de las "casas de medio camino", se asignó la suma de... cien mil pesos! "Para alquilar inmuebles" aclaró, preocupado, Stern. El ambiente se tornaba ciertamente pesado...


Cuidados paliativos: paliar qué?

        Es público y notorio que nuestro Equipo sostiene una posición muy crítica respecto del rol de las prácticas conocidas como "cuidados paliativos". Hecha esta salvedad, y por mínima coherencia interna, uno supondría que el sistema que los alienta reflejaría su apoyo en el presupuesto. De ningún modo! Los equipos de cuidados paliativos de los hospitales de la Ciudad funcionan "fuera de estructura", es decir, no reconocidos oficialmente. Y no tienen un presupuesto asignado. Ni el grupo del Curie, ni el del Tornú, ni el del Udaondo.


Hood Robin

        Este héroe, imagen reversa del simpático Robin Hood, no habita un bosque, ni tiene amigos de lealtad probada. Se trata de quien (quienes) utilizan los recursos públicos para entregarlos a la actividad empresaria que más alta tasa de ganancia exhibe año tras año. Porque aún los equipos de fútbol más populares pierden alguna vez. Pero este "equipo" no pierde nunca jamás: es la industria farmacéutica. En este caso, anoche mismo, la Legislatura de la Ciudad avaló con su voto (salvo dignísima oposición) la cesión de tierra pública en el barrio de Soldati a la cámara Cooperala (liderada por el Lab. Bagó), para que instale allí sus plantas productoras. Sin un plan detallado de producción, sin adjuntar un compromiso de inversiones, ni de generación de puestos de trabajo para la región, sin evaluación de impacto ambiental... un típico caso de "el carro delante del caballo". Otro enajenamiento de lo público, para que pase a manos de quienes son respetuosos de los gobiernos... que siguen sus instrucciones.


Corriendo con ventaja - y desperdiciándola

        La Ciudad disfruta de ventajas en el reparto de la coparticipación - al menos, en lo que a Salud respecta: los medicamentos para HIV-SIDA son provistos por el ministerio de Salud de la Nación. Del mismo modo con los medicamentos oncológicos: los provee el Banco Nacional de Drogas Oncológicas, dependiente también de la Nación - si bien con altibajos. El Instituto Roffo tiene su presupuesto cubierto (es una expresión! Necesitan mucho más) por la Universidad de Buenos Aires, y hace pocos años fue provisto de un moderno aparato de radioterapia (acelerador lineal de electrones) con fondos de la Nación (es decir, con oootro préstamo internacional más). Todo esto representa un importante ahorro para la Ciudad, que podría ser redirigido a mejorar otras áreas de la atención de la Salud.


Panorama

        Los pacientes con cáncer necesitan un sistema público de Salud eficiente y fortalecido. Requieren tecnologías de diagnóstico a la altura de los tiempos que corren, medicamentos, acceso a centros de cirugía de excelencia, servicios de radioterapia, profesionales competentes, con tiempo y recursos para ayudarlos, y sistemas de rehabilitación. En otras palabras, la demanda es intensa. Un sistema de salud colapsado es siempre un problema, tenga uno cáncer o no.

        La discusión del presupuesto de Salud del distrito con mayores ingresos per capita del país merecía algo mejor. En época de holgura en las arcas fiscales, el presupuesto actual es absolutamente inaceptable por lo inadecuado. Porque prácticamente garantiza que no se cumplirán los objetivos ni las expectativas legítimas.

        Recordemos que un presupuesto es una herramienta para ejecutar una política. Y en este presupuesto 2005 se puede "leer" una política. Y lo que leemos es muy desagradable: que la Salud no es importante para el ejecutivo de la Ciudad.

        En las palabras de Joan Manuel Serrat: "corren tiempos... tiempos fabulosos... para los de siempre, para los mismos de siempre". Tiempos fabulosos para los intermediarios y las empresas gerenciadoras. Tiempos fabulosos para los contratistas de la recolección de basura (unos $ 350 millones anuales entre seis empresas - el contrato más grande de la Ciudad), para los laboratorios (unos $ 128 millones en medicamentos, muchas veces comprados "de apuro", y a precios que reflejan tal apuro}. Esto no luce bien.

        Los funcionarios declaman. Nos preguntamos:: "a quién sirven cuando alzan las banderas?"


Buenos Aires, octubre 29 de 2004.




  1. Concurrente: profesional de la Salud (médico, psicólogo, etc) que concurre gratuitamente al hospital público, en un horario variable, en general, de tiempo parcial, en un programa formativo de varios años - de calidad variable.