Dr. Víctor J. Birman. In memoriam

Escribe: Dr. Osvaldo Irusta.
En memoria del Dr. Víctor J. Birman, creador y Jefe del Servicio de Hemato-Oncología del Hospital Interzonal Vicente Lopez y Planes de General Rodríguez, Provincia de Buenos Aires, con motivo de su fallecimiento ocurrido el 5 de julio de 2005.


        Estas líneas tienen como objetivo rescatar algunas facetas de su personalidad que parecen particularmente relevantes,sin entrar a describir un curriculum que si bien frondoso en cuanto a antecedentes, podría opacar algunas características que aparecen como más trascendentes y dignas de seguir como ejemplo.

        Comenzamos remarcando su calidad de gran trabajador dedicado a su tarea sin pausa. Como anécdota ilustrativa podemos referir que durante más de veinte años de su vida de médico de Hospital,concurrió al mismo los trescientos sesenta y cinco días del año sin dar pausa a lo que fuera la atención de pacientes siempre complejos internados en un medio que requería del seguimiento celoso del médico a cargo. Este comportamiento lo muestra también como un gran defensor del hospital público, al que dedicó la mayor parte de su vida con verdadera pasión.

        Su llegada a la oncología desde la clínica y la hematología, lo ayudó a manejar criterios oncológicos de gran valor teórico y práctico, lo que permitía tener inteligentes intercambios que siempre resultaban enriquecedores por lo ingenioso de sus propuestas, rigurosamente basadas en un estudio incesante de toda la información disponible.

        Podemos decir sin temor a equivocarnos, que su conducta estuvo regida por un rigor ético y moral que se reflejaba en su comportamiento para con el prójimo enfermo.Esta virtud parece particularmente destacable en las épocas que corren, en las cuales la palabra ética, suele ir acompañada de "falta de" y la palabra moral precedida por el prefijo"in". Precisamente en estos tiempos, nuestro amigo mantuvo con obstinación un camino claro con la vista puesta en objetivos superiores y trascendentes. Lo frívolo y lo inmediato nunca formaron parte de su pensamiento, tal vez entendiendo que "la inmediatez" debe ser uno de los males de nuestros días. Su visión estuvo lejos de la mediocridad pensando en un mañana más venturoso y entendiendo el valor que el ejemplo tiene sobre los que nos rodean,además de crear obras capaces de trascender nuestra existencia siempre efímera.

        Para terminar esta breve semblanza de un espíritu inquieto y elevado mencionamos su sólida formación humanista basada en la lectura de los grandes clásicos de todos los tiempos, en la observación y estudio minucioso de las artes plásticas, y de un amor y destacable conocimiento de la más abstracta de todas las artes:la música.

        Agradezco la posibilidad de rememorar algunos aspectos de una personalidad compleja y atractiva como fue la de nuestro entrañable compañero de tareas con quien compartí luchando codo a codo más de veinte años de mi vida.

Dr. Osvaldo Irusta